Nosotros

Sobre Nosotros

Nuestra historia es el corazón de nuestra identidad, define nuestro presente y futuro. Es el viaje que nos ha llevado a donde estamos hoy, moldeando nuestras decisiones y desafiandonos en el camino. En nuestro centro turístico, honramos y respetamos tanto a quienes nos precedieron en estas tierras como a quienes comparten este espacio con nosotros día a día.

Leyenda

Teníamos un sueño: construir un lugar en el que las personas puedan compartir, conectar con la naturaleza, y honrar la cultura de nuestros antepasados. Y también una certeza: la belleza y magia del lugar.

Así es cómo comenzó nuestra historia, aunque al principio no fue fácil: cuando la naturaleza tiene lugares bonitos, trata de esconderlos y protegerlos. Los camiones no subían y llegar allí era complicado, pero no tiramos la toalla, sabíamos que para acceder allí tendríamos que ser perceptivos y comprender los mensajes que El Espíritu de la Montaña enviaba.

A través de un ritual que realizaría una chamana, el espíritu nos reveló su historia. En este caso, la chamana usó ingredientes como miel, sándalo, y descubrió, en medio de una llama inmensa que se elevaba, que se trataba de un “espíritu blanco”. Era una mujer, que nos contó que, alrededor del año 1600, durante la conquista, los piratas saquearon el lugar y las mataron. Se justificaron diciendo que ellas eran brujas, y que había que quemarlas porque sino podrían hacer un hechizo contra los piratas. Y cuando lo hicieron, el fuego se convirtió en un tigre que salió volando, conocido en Conchagua como “tigre que vuela”.

El espíritu nos reveló su historia, y nosotros le compartimos nuestra intención, nuestro deseo de querer construir el mirador, entonces recibimos instrucciones: tendríamos que realizar ofrendas porque se está invadiendo un lugar que está destinado a los animales, no a los humanos. Hay que ofrendar frutas y al hacerlo, realizar una petición. Esto es algo que les explicamos a los turistas al llegar, pues si haces una ofrenda y lo arrojas a la montaña, pasará algo. Otra petición fue el rescate a la cultura Lenca, una réplica de una estructura ancestral que está al oeste del país, de forma piramidal, donde adentro se alberga el museo de los lencas, allí y se explica cómo vivían, de donde provenían y qué hacían. El espíritu nos guió en el momento de construir este lugar a través de señales: al observar en un palo la mudanza de una culebra y también al encontrar el dron perdido de un turista; de esa forma, encontramos el lugar en el que hoy se practica yoga. En otros lugares dio señales también, como, por ejemplo, un hilo de sofocos, hormigas acarreadoras, señales grandes donde hicimos las estructuras que hoy constituyen el lugar. Eso fue algo auténtico y especial, y las personas que visitan El Espíritu de la Montaña sienten la energía y el corazón que se ha puesto desde el momento de construir hasta hoy.

Actualidad

Hoy en día, las personas que visitan el centro vacacional sienten una energía especial y se interesan por nuestra historia, se emocionan y cuando se van de aquí, no son los mismos. Algunas han realizado actos de agradecimiento muy significativos, como poner un banderín de El espíritu de la Montaña en el Monte Everest. Otras personas realizaron peticiones y se les cumplieron.